Reseña: Insidious 2 (2013)
Mi
principal preocupación con Insidious
2 (2013)
era su cercanía temporal con The
Conjuring (2013),
lo que podía llevar a una saturación de James Wan para este año y
causar que esta secuela pasase desapercibida entre los estrenos de
terror típicos de estas fechas. Por fortuna no fue así; esta
segunda parte de la fabulosa Insidious
(2010)
ciertamente no está a la altura de la primera entrega, pero
considerando lo alto del listón es una continuación muy digna que
incluso se permite atar algunos cabos argumentales que su predecesora
dejó sueltos.
Secuela en toda regla, Insidious 2 empieza
exactamente donde la primera terminó. De hecho, casi podríamos
decir que esta segunda parte no es sino un largo epílogo de hora y
media de la anterior película, con la familia Lambert intentando
recuperarse de su experiencia y escapando de su antigua casa para
darse cuenta poco a poco que una presencia maligna les ha seguido. Se
tocan los mismos puntos que se tocaban en la original en cuanto al
fenómeno de la proyección astral, sólo que esta vez haciendo
hincapié no en el niño comatoso de la primera parte sino en su
padre, así como en el personaje de la anciana fantasmal que le
acosaba durante su niñez. Algo que sorprende en esta ocasión es que
la historia es mucho más concisa que en la primera entrega y sí que
se siente como un tanto más convencional a la hora de rendirse al
arquetipo tan manido de la maldición del presente vinculada a un
crimen sin resolver del pasado, del cual por supuesto tendrán que
encargarse los protagonistas.
De todas formas, y esto por fortuna es algo positivo, en
esta película regresa ese estilo desmelenado de la primera parte con
su curiosa estética que mezcla la sobria cámara fija del mundo real
con las extravagancias visuales del "mundo de los muertos"
al que nuestro personaje protagonista debe volver para enfrentar sus
peores miedos. Wan incluso se permite momentos de locura adicionales,
algunos de ellos muy típicos como la referencia al terror documental
(en los personajes de Leigh Whannell y Angus Sampson, investigadores
paranormales que aportan el lado cómico del argumento) pero también
con otros realmente inusuales como un juego que hay con la
continuidad temporal entre esta entrega y la primera, detalle que me
ha gustado mucho.
Si os gustó la primera parte, dadle una oportunidad a
Insidious 2. No llega a los niveles de la primera y muy
probablemente sufra con las comparaciones con una obra mucho más
redonda como The Conjuring, pero es una prueba más de cómo
Wan y compañía conocen los referentes que manejan y aún así
logran sacar adelante una historia propia que maneja la estética de
horror de feria de una forma (para variar) eficiente. Esto último es
lo que hace destacar algunas cosas de la película que quizás no
sean del agrado de todo el mundo, tales como sus concesiones al
humor, la grotesca caricatura de sus fantasmas (en algunos casos
acompañados no sólo de maquillajes estrafalarios sino también de
gloriosas sobreactuaciones) y sobre todo el marcado ángulo místico
de la trama, detalle este que la hace sin duda más "fantástica"
que la original. Esto probablemente explique el rechazo que parece
haber despertado en algunos espectadores. En todo caso sigue siendo
una excelente recomendación para este año que poco a poco se acaba.

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